Tras su lanzamiento en Xbox 360 y Playstation 3 en Mayo del 2012 y, sin indicios aparentes de una versión para las consolas de nueva generación, Capcom en esta oportunidad apuesta fuerte a la Master Race con una de sus nuevas y mejores IPs de sus últimos años

Dragon’s Dogma Dark Arisen es un RPG de acción protagonizado por un Arisen, un valiente individuo aleatorio que ha decidido hacerle frente a un peligroso dragón que ha acechado el reino de los mortales y que, inevitablemente ha sido vencido y despojado de su corazón. Su tarea, ni más ni menos, será la de recuperarlo.

Por supuesto, ser un Arisen tiene sus ventajas. No puede morir (al menos no por causas natural) y tiene la habilidad de invocar aliados (llamados peones) desde una grieta dimensional. Estos NPCs acompañaran a nuestro héroe en su recorrido por todo el ducado de Gransys, y lo asistirán en feroces y épicos enfrentamientos hasta llegar al dragón y reclamar nuestra más emblemática entraña.

La expansión Dark Arisen por otro lado, nos transportará a la isla de Bitterblack por medio de Olra, una misteriosa mujer con amnesia que nos encomendará la tarea de recuperar sus recuerdos, y para ellos tendremos que recorrer la oscura y ominosa región mientras ella -telepaticamente- se complace al descubrir nuestros hallazgos que poco a poco le van restituyendo su memoria. A pesar de que podamos acceder a esta área en cualquier momento, lógicamente no es recomendable hasta alcanzar un nivel alto con nuestro personaje.

Dragon’s Dogma comienza con una breve introducción a forma de training, enseñándonos las mecánicas principales del juego tales como los diferentes ataques (básicos y alternativos), usar objetos y subirse a los jefes para eliminarlos con más facilidad -aunque éste no es siempre el caso. Una vez terminado el breve tutorial seguida por la cinemática de presentación de nuestro Arisen, pasaremos a la creación del personaje, presentada con decenas de opciones de personalización cosméticas: cabeza, ojos, voz, peinado, cara, cejas, nariz, boca, etc.

Sin embargo, las opciones de personalización más importantes son aquellos relacionadas a la altura y peso del personaje, dado que al ser más robustos, podremos llevar más items en el inventario a costa de sacrificar velocidad de movimiento, mientras que una baja estatura nos brindará el beneficio de acceder a ciertos atajos.

Al igual que muchos RPG contemporáneos, Dragon’s Dogma presenta varias clases o vocaciones principales. Entre ellas, el Fighter equipado con espada y escudo, el Strider especializado en dagas y arcos, y el Mage con sus típicos bastones. No obstante, al arribar a una importante área del mapa, podremos elegir vocaciones especializadas derivadas de las primarias, tales como el Warrior que puede usar armas de dos manos, el Ranger con habilidades más orientadas a las armas de rango, y el Sorcerer con hechizos mucho más destructivos que su predecesor.

También podremos elegir vocaciones híbridas, tales como el Assassin que mezcla de Strider y Fighter, el Magick Archer que combina al Strider con Mage, y por último el Mystic Knight que une al Fighter con el Mage. Con un total de nueve vocaciones que podremos cambiar en cualquier momento mediante un NPC, tendremos un gran abanico de posibilidades a la hora de enfrentarnos a los más desafiantes jefes de Dragon’s Dogma: Dark Arisen, pudiendo explorar y explotar sus debilidades a nuestro propio ritmo.

Antes de empezar a recorrer el ducado de Gransys con nuestra vocación base, se nos instruirá en el uso e invocación de peones, pudiendo crear uno principal -al que podremos personalizar con armadura, armas y hechizos- sumado a otros dos secundarios. El principal tiene la particularidad de poder ser invocado por otros jugadores en forma online, y con ello adquirir Rift Crystals, un recurso usado para mejorar nuestras armas y armaduras e invocar peones de mayor nivel.

El sistema de combate de Dragon’s Dogma es una amalgama entre la saga Dark Souls -y otros títulos de From Software- y Shadow of the Colossus, pero agregando algunos elementos distintivos que lo diferencian de los mencionados. Mientras que en Dragon’s Dogma todas las clases cuentan con una barra de vida y resistencia, esta última solo se utiliza para correr, saltar y usar las habilidades de cada clase, a diferencia de Dark Souls en donde cada ataque requiere de Stamina.

La comparación con Shadow of the Colossus corresponde a la capacidad de nuestro Arisen de subirse a enemigos de tamaño considerable para poder derrotarlos con más facilidad. Para vencer a un cíclope, por nombrar un ejemplo, tendremos que subirnos a él y llegar hasta su punto débil (en este caso su emblemático ojo) para causar mayor daño. También habrá otras criaturas como hidras a las que habrá que cortar sus cabezas en forma sistemática, y obviamente enfrentaremos a varios dragones y otros demonios para no deshonrar el título del juego en cuestión.

Sin embargo, lo que más caracteriza a Dragon’s Dogma, son sus diferentes sets de habilidades diseñadas tanto para pelear contra enemigos individuales, como para contrarrestar grandes grupos. Mientras que el Fighter y el Warrior solo presentan habilidades de combate cuerpo a cuerpo, todas las demás clases cuentan con ataques y habilidades melee y a distancia. El único que no ataca melee es el Sorcerer, cuyas ultimas magias invocan meteoritos o tornados que prácticamente destruirá todo los que se encuentre en su paso, o harán un daño sustancial a los jefes.

Otro de los aspectos más importantes del juego son los enemigos del mundo y su sistema de respawn. Todos las criaturas incluyendo los jefes (bueno, salvo uno en particular) vuelven a aparecer después de varios días in-game, permitiéndonos farmear los componentes necesarios para mejorar nuestras armas y armaduras.

A medida que exploramos el mundo, iremos recogiendo diferentes tipos de ingredientes (plantas, materiales, comida, etc.) que nos serán de utilidad para crear diversos items y hasta municiones, como también pociones curativas o aquellas destinadas a remover maleficios.

A su vez, mediante este sistema de crafting también podremos acceder a actualizaciones de armas y las armaduras en sus seis niveles. En las tres primeras necesitaremos de oro y determinados componentes no muy raros, mientras que para el resto los requisitos serán mucho más específicos.

Para el cuarto nivel por ejemplo, solo bastará con eliminar a un dragón, drake o wyvern y rezar que el factor suerte esté de nuestro lado, mientras que para el quinto y sexto nivel, ademas de requerir materiales aún más raros, precisaremos de los cristales mencionados, que solo pueden obtenerse a través de los peones y enemigos varios.

El Ducado de Gransys es un lugar muy extenso para recorrer, pero no precisamente uno muy variado en cuanto a su ambientación. Iremos desde planicies verdes y escenarios montañosos, hasta tumbas y cuevas oscuras y ominosas. No hubiera estado de más ver entornos como desiertos o alguna región nevada para darle al juego una mayor diversidad de entornos. A pesar de que Dragon’s Dogma presenta ciclos de día y noche, los pormenores de su apartado visual se ven generalmente opacados por su tendencia a presentar los escenarios con un toque en esencia sombríos, lo que en última instancia nos no siempre permite admirar los diferentes rincones del mapa como nos gustaría.

Tanto el rendimiento como el apartado gráfico en comparación al de la pasada generación es muy evidente. Las texturas son mejores y más nítidas, a lo que se suma a un puñado de nuevos efectos visuales. Lo más relevante por supuesto, es el soporte para resoluciones 4k y hasta 144fps, pudiendo disfrutar del juego como se debe, contrario a la versión de consolas cuyo rendimiento en ciertos jefes se reducían hasta cuadros por segundos de un dígito.

El juego fue probado en una amplia variedad de equipos. En primero lugar un CPU Phenom II X4 955 y una GTX 750Ti, cuyo rendimiento en 1080p fue adverso a causa del procesador, alcanzando apenas unos 20-25fps. Con un i5 2310 y una GTX 960, la mejoría fue notable, pudiendo jugar el juego a 60fps en 1440p. Con placas de alta gama, tales como GTX 980, GTX 980Ti o equivalente en AMD, podrán jugar a 60fps en 4k sin problemas. Lo más curioso es que inclusive en 4k, Dragon’s Dogma: Dark Arisen consume tan solo 1.5GB de VRAM en 4k, una cifra sumamente baja al margen de su relativamente baja calidad de texturas.

Lo más lamentable del apartado sonoro es que Capcom no pudo dejar las voces de los personajes en japonés por problemas de licenciamiento en occidente, así quedándonos solo con las voces en ingles que no son las mejores pero cumplen su rol. La música a su vez, está a la altura del resto del apartado audiovisual, con melodías acorde a las áreas visitadas o las contiendas más simbólicas. Durante estos feroces enfrentamientos es donde la música entra en escena con bombos y platillos, haciendo que las legendarias batallas sean experiencias gratificantes y memorables.

La porción multiplayer de Dragon’s Dogma: Dark Arisen consiste en la posibilidad de invocar peones de otras personas para que nos ayuden (nosotros también podremos hacer que otras personas invoquen a nuestro peón para obtener Rift Crystals), cambiar objetos entre los jugadores y enfrentar a un jefe online que funciona como un evento de comunidad, donde todos aportan daño para poder derribarlo y así obtener un mejor botín. Pero fuera de lo mencionado, no hay mucho más para agregar. No se puede jugar con otro jugador de ninguna manera ya sea cooperativo, o PVP como en el caso de Dark Souls.

Después de haber jugado durante más de 100 horas a Dragon’s Dogma y su expansión Dark Arisen, puedo decir que Capcom ha realizado un excelente trabajo con el port de PC. Por supuesto, hay algunos detalles occidentales que son necesariamente y lamentablemente no estén presentes. Quick Save, Quick Load y perfiles para varios personajes tendrían que haberse implementado, pero tampoco nos podemos quejar demasiado teniendo el cuenta la calidad general del port.

Es sorprendente el nivel de hype que creo el anunció de la versión de PC de Dragon’s Dogma: Dark Arisen el pasado mes de Septiembre, sobre todo en fanáticos de la saga que nunca pudieron disfrutarlo  debidamente debido al débil hardware de la pasada generación de consolas. Muchos usuarios de PC quizás nunca hayan escuchado de Dragon’s Dogma, así que es una excelente oportunidad para familiarizarse con este nueva IP de Capcom, que posiblemente tenga una nueva según habría expresado la compañía nipona hace unos pocos días.

Dragon’s Dogma: Dark Arisen es un experiencia única y adictiva que nos mantendrá ocupados una gran cantidad de horas, ya sea explorando Gransys y Bitterblack Isle o peleando con la enorme cantidad de jefes, tanto en modo individual como a través de los eventos online. Por u$s 30, Dragon’s Dogma: Dark Arisen debe ser jugador por todo fan de los RPG open-world. No hay excusa.

Pueden ver más imágenes en 4k en nuestra galería de Epic Shots, al igual que más videos de gameplay en nuestro canal de Youtube.

Este review fue realizado con una copia comercial propocionada por Capcom.

Dragon's Dogma: Dark Arisen - Review
Historia70%
Gameplay95%
Gráficos80%
Musica y Sonidos85%
Multiplayer70%
Lo bueno:
  • Gameplay divertido y adictivo
  • Gran cantidad de enemigos
  • Sistema de Vocaciones
Lo malo:
  • Poca variedad de entornos
  • Personajes sin vida y poco desarrollados
83%Nota Final
Puntaje De Lectores: (10 Votos)
89%