El género abanderado de nuestra plataforma siempre ha sido el de los shooters en primera persona. Más precisamente, el de los arena shooters. Desde Doom, pasando por Quake y Unreal Tournament, hasta deformarse en Call of Duty (porque en consolas no llegaban a meter un dodge jump a la carrera), siempre hemos tenido variedad y vigencia en el mundo de la competitividad online a mano armada. Pero también, llegando a la década de 2000, surgieron algunos destellos de variantes para un público selecto, donde también se incluye el gran éxito de Counter Strike, que no busca tanto la velocidad sino la estrategia, llegando al punto de tener grandes referentes de lo táctico como SWAT4, en 2005.

En algún oscuro rincón de la comunidad gamer universal aún se encuentran aquellos adeptos al brillante shooter de policías especializados de la difunta/resucitada Sierra, del propio estudio Irrational, que tantas horas de combate estratégico ha brindado, y quizá nos encontremos con un justo heredero de esa serie.

Haciendo honor al concepto de aquel primer juego de la serie, lanzado en 1998, el que muchos consideran como pionero del género, Rainbow Six Siege nos ofrece un variado catálogo de especialistas de todo el mundo, que sin mediaciones o incursiones burocráticas, se infiltrarán en situaciones de alto riesgo para abatir a todos los terroristas de turno y cumplir con el objetivo. Esencialmente, es un juego competitivo “semi-asimétrico” [sub-género nuevo que estamos inventando en este momento] de 5 contra 5 que nos llena de herramientas para atacar o defender con el estilo de cada uno de los Operadores.

Estos veinte personajes pertenecen a cinco distintos grupos de las fuerzas especiales más reconocidas del mundo -FBI SWAT, SAS, GIGN, Spetznas y GSG 9- y cada uno cuenta con una personalidad y equipamiento únicos, que están balanceados para funcionar en todas las combinaciones, tanto en defensa y ataque, y que nos obliga a cumplir con el papel que hemos seleccionado, si queremos vencer en cada ronda. Las partidas tienen un rápido inicio de preparación, donde el equipo de ataque utiliza unos drones para explorar la zona y reconocer tanto a los enemigos como a los objetivos; y el equipo de defensa debe preparar el entorno para tratar de repeler de la mejor manera posible al equipo de asedio. Los objetivos se ubicarán de forma aleatoria en uno de los enormes once mapas disponibles en el momento del lanzamiento, y se deberán idear tanto acciones de entrada como de defensa, dependiendo del equipo que tengamos.

Si bien jugamos a matar al oponente, como en cualquier otro shooter, los bandos se diferencian conceptualmente en el propósito del equipamiento de cada personaje. Los atacantes recibirán escudos, drones, explosivos de infiltración, y algunas armas especiales apuntadas a contrarrestar las duras defensas del otro equipo. Los defensores cuentan con placas para reforzar las paredes -para evitar los explosivos de infiltración-, equipos para interferir en las sondas electrónicas, explosivos perimetrales, refuerzos para las puertas, y hasta una ametralladora de pie.

Toda esa gama de posibilidades -además teniendo en cuenta la gran diferencia entre pares del mismo equipo- propone una experiencia dinámica en constante cambio. No solo deberemos aprovechar nuestras habilidades sino también tener en cuenta la de nuestros compañeros, comunicarnos y aprender a lidiar con la personalidad de juego del que tenemos al lado. Al tener mapas tan extensos y un sistema de destrucción procedural que nos permite ejecutar con creatividad, en donde también deberemos tener cuenta los materiales de los que están construídas las divisiones de las estructuras, cada uno actuará de manera distinta y buscará aprovechar sus mejores posibilidades de infiltración.

Por el lado de los que se tienen que defender, el juego funciona como una especie de -salvando las grandes distancias- Minecraft, donde utilizaremos los recursos disponibles para modificar el entorno a nuestro favor, y no solo mediante los ítems que entrega cada personaje, sino también agujereando paredes y utilizando los puntos más oscuros de los mapas para pasar desapercibidos. Cada uno puede idear nuevas formas de resolver situaciones con las pocas herramientas que tenemos a mano, y la experiencia de defender se convierte en un interesante aprendizaje de trucos ingeniosos propuestos por la propia comunidad.

Toda esta amplia pero justa caja de herramientas permite que Rainbow Six Siege nunca se ponga repetitivo, porque a pesar de que cada personaje está muy limitado en cuanto a las opciones de equipamiento -no más de dos armas para elegir- las variantes se generan gracias a la combinación de muchísimos factores indefinidos, que van desde la ubicación de los objetivos, hasta las personas que sujetan sus controles en alguna otra parte del mundo.

El apartado competitivo de Rainbow Six Siege está dividido en tres tipos de situaciones de conflicto: una de toma de rehén, una de asegurar una zona donde se encuentra un arma bioquímica, y una de desarmar una de dos bombas. En la primera, el equipo atacante se infiltrará a buscar a una persona maniatada que es defendida por los terrorista, con el peligro de potencialmente herirla o matarla en medio de la balacera. La partida se define al eliminar a todos los defensores o al poder extraer a la persona acompañada por uno de los atacantes.

El arma bioquímica es el objetivo del segundo modo, en donde el equipo atacante deberá conquistar la zona en donde se encuentra y defenderla durante diez segundos del equipo terrorista, que deberá eliminar a todos los atacantes para vencer.

Finalmente, el desarme de bombas pondrá al equipo atacante en la misión de desactivar una de dos bombas que se encuentran ubicadas en el mapa, obligando al equipo defensor a dividir sus fuerzas y anticipar cuál de las dos es la prioridad de los atacantes. El equipo antiterrorista también tendrá asignado a uno de sus integrantes para acarrear el equipo de desarme de bombas, que deberá ser colocado en las inmediaciones de uno de los dispositivos. Como en los demás modos, el equipo que elimine por completo a su oponente, ganará, más allá de cumplir con el objetivo principal.

Aprovechando la herencia de los dos divertidos Rainbow Six Vegas -que hacían bastante poco por el juego táctico- este Siege recupera el modo Terrorist Hunt, donde un equipo de cinco deberá resolver las diferentes situaciones que se presentan en el PVP pero contra inteligencia artificial, y generalmente, contra olas consecutivas de enemigos. Lo bueno de este apartado es que también cumple con las necesidades de quienes esperan poder jugar solos a un juego que ha sido enteramente diseñado para jugarlo en multiplayer, por más que sea una simple vuelta de tuerca con enemigos programados.

El contenido general cumple con creces para lo que se espera de un juego competitivo online, apuntado a la estrategia. Presenta todos los elementos necesarios para funcionar y no deja la sensación de contenido recortado para DLC que si llegamos a experimentar en la mayoria de los titulos triple A contemporáneos. Mejor aún, Ubisoft promete agregarle contenido extra gratuito, para no quebrar a la comunidad, mantener la vigencia publicitaria, y seguir contentando a sus jugadores, durante todo el primer año.

Técnicamente nos encontramos -vaya sorpresa- con un juego bien terminado, sin bugs y con una optimización más que aceptable. Sus numerosos niveles de presets gráficos, que van desde “Low” hasta “Ultra” con varios pasos intermedios, y la posibilidad de activar los efectos de GameWorks más básicos, como HBAO+ y TXAA, hacen que no solo se pueda jugar en casi cualquier configuración de los últimos dos años, sino que llegue a un nivel de calidad que, si bien no es realista, cumple con las expectativas de la industria actual.

Sorpresivamente, ha sido desarrollado sobre el [casi] exclusivo motor gráfico de los Assassin’s Creed, AnvilNext, y si bien no está a la altura de lo que hemos visto en Unity o Syndicate, cuenta con efectos de iluminación avanzados para brindar una atmosfera que le calza como anillo al dedo. Iluminación global, oclusión ambiental, iluminación y sombreado de partículas, casi todo lo necesario para adornar a un juego moderno se encuentra presente, y resalta mucho más al presentarse la explosiva destrucción procedural de entornos, que no solo es sumamente detallada en su ejecución, sino que sus restos adornan aún más a lo detallado de los mapas.

Al brillante apartado de efectos especiales de sonido, que acompaña a la experiencia con una localización y oclusión casi inigualables, y nos permite identificar el origen y la distancia de los movimientos enemigos, se le suma una muy atmosférica y atractiva banda de sonido creada por el mismo compositor de los Vegas, Paul Haslinger. Si bien no se encuentra a la altura de otros grandes como Jesper Kydd o Brian Tyler, le pone el tono y los instrumentos justos a las escenas de preparación o finales de partida, ya que durante el tenso gameplay, solo escucharemos los efectos propios del entorno.

Sin lugar a dudas, este Rainbow Six Siege es de lo más compacto que le ha salido a Ubisoft en los últimos años, y merece un rincón en cualquier amante de los shooters tácticos, porque si no se trata de simuladores realistas como Arma 3, no hay nada que se encuentre en el medio. Adeptos a los clásicos como el mencionado SWAT 4, o actuales concurrentes de los servidores de Counter Strike: Global Offensive, encontrarán una variante más que bien ejecutada, y que seguramente, si no fuera porque la industria ya dicta otras cosas, se perfilaría como uno de los más grandes candidatos para shooters del año.

Rainbow Six Siege ha sido analizado con una copia comercial proporcionada por Ubisoft.

Tom Clancy's Rainbow Six Siege - Review
Gameplay85%
Gráficos80%
Sonidos85%
Multiplayer90%
Lo bueno:
  • Veinte personajes diferentes para un multiplayer es un gran acierto
  • Excelente atmosfera
  • Gran variabilidad y diversión; Excelente plan de contenido futuro
Lo malo:
  • Que pase casi desapercibido
88%Nota Final
Puntuación de los lectores: (16 Voto)
75%

Sobre El Autor

Edición y redacción. Diseño.

Temperley. Buenos Aires. Argentina

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