Desde su anuncio en Marzo del 2014 y luego de cuatro años de desarrollo a cargo de diez estudios, la nueva entrada de la saga Assassin’s Creed generó grandes expectativas en sus más leales seguidores y en aquellos que buscaban una verdadera experiencia next-gen. Luego de repetir la misma fórmula año tras año, el director de Assassin’s Creed Revelations, Alex Amancio, tomaría nuevamente las riendas de la franquicia para mejorar ligeramente el sistema de parkour y el tan criticado y monótono combate, agregando a su vez un nuevo sistema de habilidades y numerosas opciones de personalización para nuestro protagonista, Arno Dorian.

Con los nuevos tipos de misiones, la posibilidad de explorar los interiores de las casas, edificios de Paris, y reemplazando el multiplayer poco popular de previos Assassin’s Creed por misiones cooperativas para dos y cuatro jugadores, Unity parecía ser una fórmula que enmendaría los errores de previos títulos y nos remontaría a los días de gloria de la trilogía de Ezio Auditore. Muchos gamers y fans de la saga se preguntan qué pudo haber salido tan mal para que Unity sea tan criticado por los medios y gamers alrededor del mundo, y acá les explicamos el porqué, comenzando por la historia.

Similar al grupo Erudito Collective en Black Flag, nuestro protagonista desconocido es parte de un conjunto de hackers llamado Helix, que pretende contrarrestar la fachada maquiavélica de Abstergo de dominar al mundo mediante la obtención de los llamados artefactos de Eden.

Contrario a Black Flag, en donde un hacker anónimo de Erudito nos informa sobre la verdadera agenda de Abstergo y nos guía para sabotear sus operaciones, no hay mucha información sobre este nuevo grupo opositor de la infame empresa. Tampoco hay rastros de Shaun Hastings y Rebecca, que parecían haberse infiltrado en Animus Omega, ni tampoco saldremos de las memorias de Arno para interactuar con el mundo contemporáneo, eliminando el suspenso o la trama corriente de Asesinos versus Templarios, luego del descubrimiento del Observatorio en Black Flag.

Luego de un prólogo que presenta una poderosa y letal espada, comenzaremos nuestro recorrido con el joven y problemático Arno Dorian, que luego de ser encarcelado erróneamente por el asesinato del padre de su amada, Elise de La Serre, se encuentra con un miembro de la Hermandad de Asesinos, con sede en la ciudad de Paris, y poco después se une al credo de los encapuchados. El padre de la bella pelirroja no era un parisiense común y corriente, era ni más ni menos que el líder de los templarios, mientras que el padre de Arno era un reconocido miembro de la Hermandad de Asesinos.

Separados por una rivalidad ferviente pero con un objetivo común, Arno y Elise seguirán pistas y asesinarán a muchos secuaces hasta dar con la identidad de aquellos que asesinaron a sus padres, aunque la historia se enfoque -irónicamente- en el asesinato del señor de la Serre, para descubrir quién es el cabecilla que está tirando de los hilos.

De este modo, Unity presenta a Arno como un mero Sherlock Holmes parisiense sin ir más allá de lo que realmente nos interesa: lo trascendental y lo oculto, lo metafísico y lo esotérico. De hecho, parece una simple pelea barrial porque nunca se extiende el alcance enigmático de la saga, ni afuera, ni adentro de esta nube informática por la que los individuos pueden acceder a las memorias de sus ancestros.

Solo en instancias iniciales y finales seremos testigos el mencionado artefacto de Eden (llamada Espada de Eden) que nos dejará con un gusto muy amargo y haciéndonos cuestionar, de manera exponencial, la carencia de una narrativa atrapante y una trama que no escapa de un simple asesinato. Dejando los problemas de performance, la historia es la principal y autentica critica que uno le puede atribuir a Unity, más aún que en Black Flag, en donde al menos el observatorio nunca dejó de ser el centro de atención de la historia, y para mal o para bien, la raza precursora, y uno de los tantos artefactos de Eden, se hacían más presentes, y Edward Kenway se interesaba más por el panorama general de la enemistad entre Asesinos y Templarios.

A lo largo de las 12 Secuencias de la campaña single player nos toparemos con varias celebridades de la época, tales como el infame Marqués de Sade y Napoleón Bonaparte, aunque nuestra interacción con ellos será un tanto breve y poco memorable. También conoceremos otras personalidades parisienses mediante las misiones secundarias, tituladas «Historias de Paris», y al resolver los nuevos tipos de misiones de asesinato.

Es una pena que haya tanto contenido en el juego, pero tan poca integración con las misiones single player. Con Unity, Ubisoft aprendió la lección de que cantidad no es sinónimo de calidad, muchos menos cuando la cantidad es tan aleatoria que llega a sofocar al jugador, convirtiéndose en una tarea de domingo por la noche.

A las Historias de Paris y las Misiones de Asesinato se le suman los Helix Rifts, que son una especie de mini-juegos para juntar datos virtuales y rescatar reclutas del grupo Helix, atrapados en otras épocas emblemáticas del XX Francés, tales como la suntuosa Belle Époque, la ocupación Nazi en Francia, o escenarios de batallas campales medievales durante el siglo XIII -escenarios similares a los del prólogo.

Las misiones cooperativas definitivamente es unos de los aspectos sobresalientes del paquete de Unity, y se dividen en Misiones Cooperativas propiamente dichas, y en Robos, ambas desde dos a cuatro jugadores. Los objetivos de las primeras son más originales y variados, pero no tanto en las segundas, en donde en muchos casos se repiten las edificaciones y el objetivo de ir descartando cual de los baúles o items es el que realmente estamos buscando. Es una pena que no haya forma de comunicarnos, ni por voz ni por chat, haciendo que lo cooperativo, se sienta por momentos, un tanto solitario.

Aquellos que prefieran jugar solos para estudiar las misiones o juntar los Puntos de Sincronización, podrán hacerlo en forma privada. Otra de las contras es tener que repetir cada misión tres veces para obtener todos los items, en vez de simplemente agregar objetivos secundarios y obtener todos ellos de una sola pasada.

A pesar de los problemas de rendimiento y la historia poco profunda, la jugabilidad de Unity ha tenido varios cambios significativos. Desde sus numerosas opciones de personalización, combinadas con ligeros elementos de RPG, junto con las mejoras al sistema de parkour, sigilo y combate, Arno será el más ágil y personalizable de todos los Asesinos de la saga. Por otro lado, y gracias a los cambios en el engine AnvilNext, el hecho de poder entrar a casi cualquier edificación de la ciudad de Paris agrega una faceta nueva y refrescante en la franquicia, con un nivel de inmersión realmente digno de admirar.

Arno podrá ir adquiriendo puntos de habilidad al sincronizar Viewpoints o al completar misiones cooperativas, que como mencionaba anteriormente, pueden complementarse con los respectivos Puntos de Sincronización que podemos encontrar únicamente al realizar este tipo de misiones.

Esto puede resultar molesto para aquellos que quieran desbloquear todas las habilidades sin tener que recurrir a jugar misiones cooperativas -o simplemente más misiones si jugamos en privado. De hecho, son muchos más los puntos de sincronización de las misiones cooperativas que aquellos que podemos juntar sincronizando Viewpoints. En pocas palabras, está de más decir que Ubisoft Montreal no hizo un buen trabajo con la dirección del contenido.

No todo es malo, por supuesto. Si bien el combate mantiene la fórmula de siempre, se han hecho algunos cambios en la dificultad y la inteligencia artificial de los enemigos, y definitivamente ya no nos sentiremos tan invencibles como sucedió con Edward Kenway en Black Flag. De hecho, confieso que Unity es uno de los Assassin’s Creed en donde más he muerto, ya sea por querer hacer un Finisher y quedar expuesto, por querer atacar enemigos con dificultad por encima de la que nuestras armas pueden tolerar, o simplemente por no tener los items y habilidades adecuadas para las confrontaciones. Los distritos y enemigos están simbolizados por una cantidad determinada de rombos y a menos que no estemos equipados apropiadamente, a veces es mejor evitarlos.

Aún con sus modificaciones y al margen de ser el mejor de la saga, el sistema de combate de Unity, desafortunadamente, aún está lejos de ser perfecto, y creo que hay un antes y después con respecto a Middle-Earth: Shadow of Mordor, que si bien su combate es una copia entre los Batman Arkham y Assassin’s Creed, es una muy buena copia, y ofrece un sistema de combate dinámico, entretenido y sobre todo gratificante -al margen de su baja dificultad o accesibilidad. Estas últimas son cualidades de las que Unity carece y hacen que los pocos cambios realizados se sientan ya obsoletos y a destiempo.

Es raro que se hayan eliminado algunas mecánicas, tales como el silbido para atraer enemigos, o usar personas como escudos humanos para cubrirnos del fuego enemigo. Esto realmente se sintió necesario dado que muchas veces seremos victimas de francotiradores que nos acribillaran con ráfagas en conjunto, a veces sin siquiera poder curarnos a tiempo. Esperemos que Assassin’s Creed Victory presente contiendas más fluidas y no tan estructuradas, y de una vez por todas, escuchen a la comunidad.

Cabe mencionar los Clubes -a los cuales también podemos hacer Fast Travel- que cuentan con otro manojo de misiones,  y que futuro se agregaran competiciones para competir contra otros clubes de asesinos y así desbloquear algunos mejores de los items personalizables. También tendremos un popurri de las misiones del Cafe-Theatre (nuestra base), junto con las renovaciones de la misma para obtener ingresos periódicamente.

Unity, por supuesto, no es ajeno a los collectibles. Podremos juntar escarapelas para desbloquear tramas de colores del traje de Arno, como también baúles con diferentes niveles de dificultad de cerrajero para recibir plata o inclusive items. Al igual que en Black Flag, Unity cuenta con una Companion App en la cual tendremos que resolver puzzles y enviar a asesinos a realizar misiones -esto último casi idéntico a Brotherhood- y así desbloquear misiones e items exclusivos.

Lamentablmente, no puedo decir que tuve una buena experiencia con la app en Android. De hecho, mi progreso fue reseteado dos veces y por esa razón me resigne a alcanzar el 100% de sincronización, ya que tendremos que desbloquear Artefactos que podremos obtener luego en las misiones Rift.

Casi dos semanas de resolver puzzles y enviar asesinos nivel 20 fueron tirados al tacho por el mediocre trabajo de los programadores de Ubisoft. Es irónico se tarde más en hacer todas las misiones de la Companion App (algunas tardan hasta 36 horas en completarse) que el propio juego al 100% Tampoco tenemos una opción para acelerar el progreso de las misiones, contrario a la Flota Kenway, que podíamos darle un envión a nuestros amigos.

A través del sitio Assassin’s Creed Inititates por otro lado, también podremos desbloquear nuevos tesoros dorados que contienen items, plata y hasta trajes exclusivos, como los de Ezio y Shay Cormac (de Assassin’s Creed Rogue, que saldrá en PC a principios del 2015). Para aquellos fieles seguidores de la saga, estos trajes e items no están nada mal, de hecho una gran parte del juego me la pasé jugando el traje de Ezio. Es una pena que Ubisoft modifique la página de Assassin’s Creed Inititates cada vez que sale un nuevo juego de la franquicia, resultando en bugs al no reconocer los otros títulos de la saga y que hasta el día de hoy sigue teniendo problemas.

En cuanto a gráficos, ¿qué se puede decir que no se pueda ver en las imágenes o videos? Assassin’s Creed Unity es lo que yo defino como la primer y real experiencia next-gen, superior a Crysis 3, Ryse: Son of Rome o cualquier otro juego en cuanto a su apartado visual.

No justifico los altos requerimientos de hardware ni la mala optimización de Ubisoft, pero tampoco se puede negar que Unity es un espectáculo visual por donde se lo mire, y ningún juego actual puede igualar el nivel de inmersión, detalles y la calidad artística general de cada rincón de la ciudad de Paris y el área de Versalles.

Por lo general, algunos juegos se ven mejor de día, otros mejor de noche, pero Unity no deja de sorprender en ningún momento, y el nivel de inmersión que logra es aún mejor cuando somos testigos de lluvias que contrastan de manera excepcional con los faroles durante la noche, y las calles durante el día. Obviamente, las lluvias no son tan feroces o torrenciales, ni presenciaremos la misma cantidad de relámpagos o truenos como en el caribe de Black Flag, pero tampoco se puede forzar un clima cuando no es realmente auténtico. Si me pareció llamativo que la lluvia no tenga tanto impacto sobre las calles, cosa que Watch Dogs (e inclusive Sleeping Dogs) logran de mejor manera.

Salvo algunos problemas de clipping y efectos no tan realistas como el del fuego, no hay nada que se le pueda criticar a Unity en cuanto a gráficos, es perfecto en todo sentido, más aún con los efectos de Nvidia como las Sombras Suaves (SoftShadows) y el HBAO+ (oclusión ambiental) que hacen un gran diferencia con respecto a las versiones de consolas. No quiero ni imaginar los resultados cuando se lance el parche de teselación con la nueva tecnología de Nvidia titulada GeometryWorks.

Assassin’s Creed Unity es lo que yo considero la primera real experiencia de nueva generación en cuanto a su visual, y como el salto de hardware de la Playstation 4 y la Xbox One no fue tan significativo con respecto a su previa generación, Unity se vio plagado de problemas de performance, errores de física y bugs en ambas consolas y en CPUs de gama media o placas de video por debajo de los requerimientos recomendados -que no muchos usuarios de PC leyeron bien, aparentemente. Al margen de que Watch Dogs no fue un éxito por falta de ideas originales, el destino hubiera sido similar en caso de haber sido lanzado tal como se mostró en la E3 del 2012. Por suerte, los modders de PC hicieron un espectacular trabajo con diferentes modificaciones, logrando una visual casi idéntica a la mostrada en la E3.

En nuestros staff teorizamos que Ubisoft Montreal en un principio pensaba que Unity podría llegar a 60 FPS en consolas, pero cuando se percataron de que el hardware no era lo suficientemente potente, se vieron obligados a limitar al juego a 1600×900 y 30 FPS, tanto en Xbox One como en PS4, evitando en su paso la controvertida guerra de resoluciones entre Sony y Microsoft, y por supuesto, comunicando que correría a 30 FPS con la ridícula excusa de la experiencia cinemática. ¿Egalité et parité mon paysans?

El problema de los usuarios de consolas no es el hecho de jugar a 30 FPS -porque ya están acostumbrados a eso- si no que no logra mantenerlos, resultando en un promedio de 25fps en la PS4, que es la más potente de las dos consolas, y esa -junto con la historia- fue una de las principales razones de los bajos puntajes. Es más evidente que Unity tendría que haber estado limitado a 720p, pero claro, ¿cómo una consola next-gen podría correr en 1280×720 a 30 FPS mientras que yo hace 15 años jugaba en 1280×1024 a 60 FPS en mi 3DFX Voodoo? Sin dudas algo inaceptable para Sony y Microsoft, pero el que terminó pagando los platos rotos fue Ubisoft por tener que limitarse a un hardware obsoleto, y en última instancia, tener que hacer malabares para que le nueva generación de consolas pudiese disfrutar de los rincones de Paris.

Lógicamente, esto no es excusa para la mala optimización que viene sufriendo la saga desde Assassin’s Creed III o en otros títulos de Ubisoft como Watch Dogs -sobre todo con SLI o Crossfire. Aún así, siendo yo un gamer de PC que siempre se preocupó por tener la PC actualizada, tengo la suerte de contar con un Core i7 overclockeado a 5ghz y haberlo podido jugar Unity sin problemas con una GTX 970 y GTX 980 (y SLI de 980), como también con un SLI de 780Ti.

Habiendo probado las tres placas, debo remarcar que la diferencia de rendimiento en 1080P entre una GTX 780Ti (3GB de VRAM) contra una GTX 970 (4GB de VRAM) es muy notoria, entre 8 y 10 FPS de diferencia menos con la 780Ti, al margen de que es más potente que una GTX 970 y prácticamente como una GTX 980. Ya en 1080p, Unity usa 3GB de VRAM y se les suman otros 512MB adicionales si aplicamos MSAAx4. Sabiendo que Ubisoft cumplió su promesa de que el uso de CPU se aprovecharía mejor gracias a las mejoras implementadas en el engine AnvilNext, es lógico que usuarios con placas de video con 2GB de VRAM (GTX 760 o GTX 770) sufran de stuttering en 1080p y detalles Very High o Ultra High sin AA, y aún más sabiendo que Ubisoft había puesto una GTX 680 (cuyo reemplazante es la GTX 770) como requerimiento mínimo.

Por eso razón, Unity es un juego que realmente se puede disfrutar con la nueva serie 900 de Nvidia o con una R9 290 o 290x de AMD (aunque el equipo rojo siempre tiene problemas con juegos que usan tecnologías de Nvidia) y el MSAA solo lo recomiendo para placas con 4GB de VRAM, pudiéndose complementar en Nvidia con el nuevo filtro temporal MFAA de la serie 900, obtener la visual de MSAAx4 resulta al costo de MSAAx2.

Debo aclarar y remarcar que a mí no me pagó Intel, ni Nvidia, ni Ubisoft, y puedo asegurar que no he sufrido los bugs de físicas, errores de pop-in de distancia de dibujado, falta de texturas y otros problemas que fueron exponiendose de manera graciosa y sarcástica en múltiples foros y sitios de noticias, como un enjambre de odio que iba desparramándose, hasta llegar a convencer negativamente a muchos gamers de no comprar el juego por los problemas mencionados.

Dado los acontecimientos funestos y la delicadeza de la época, la banda sonora compuesta por Chris Tilton y Sarah Schachner encaja como anillo al dedo. El track del menú definitivamente se lleva todos los premios, pero hay muchas otras que se presentan con toques reminiscentes de las OSTs de la trilogía de Ezio (compuestas por Jesper Kyd) y cumplen un buen rol en todo momento. Me llamaron la atención algunos tracks con un aire a los sintetizadores de Mass Effect, y algún ritmo similar a los de la trilogía de Batman compuesta por Hans Zimmer. En conjunto es una soundtrack que no es muy memorable pero tampoco puedo recordar haber escuchado melodías desacertadas o fuera de lugar. Todo lo contrario, cada pieza siempre agregó ese toque dramático o de adrenalina que se acopian como anillo al dedo con la temática trágica y revolucionaria de la época.

La actuación de las voces, como siempre, es sencillamente impecable y no puedo decir que alguna esté sobreactuada o desacorde con los personajes. Nuestro protagonista Arno tiene una personalidad muy similar a la Ezio. Rebelde, inquieto, astuto y enamorizado, pero un tanto más conservador y elegante dada su educación refinada. La bella Elise, por otro lado, tiene un tono más pícaro y juguetón, y es un poquito más jodona en situaciones no muy favorables para el dúo dinámico.

Los sonidos suelen ser los mismos encontrados en previas entradas de la serie, sin mucho lugar para la innovación o mejoras en su calidad. El constante murmullo durante las calles de Paris o las violentas manifestaciones hacen que Unity se sienta vivo. En un principio puede que nos sintamos como un simple peatón que pasa desapercibido, pero a medida que vayamos ayudando a los ciudadanos en peligro, nos ganamos su reconocimiento por las calles parisienses.

Las mejoras tanto en el parkour, combate y las numerosas opciones de personalización definitivamente son un paso adelante, pero no alcanzaron para compensar el paso atrás de una historia vanal, con objetivos repetitivos y ya vistos en otras entregas de la franquicia. Por suerte, las misiones cooperativas nos mantendrán enganchados un buen tiempo para obtener las habilidades faltantes, como también para lucir nuestros talentos, items y atuendos obtenidos a través de las diferentes misiones, como también de Initiaties o la Companion App.

Los excesivos requerimientos de hardware y la relativa mala optimización, tanto en consolas como en PC, no ayudó tampoco, pero yo considero que Ubisoft demostró el significado de la palabra next-gen -en PC, claro- y por esa razón no desacredito el juego por este problema en particular.

En pocas palabras, Unity podría haber sido el juego del año si se hubiera presentando con una historia más robusta, una estructura de misiones con objetivos más originales, y con ese toque esotérico que caracteriza a la serie tanto fuera como dentro de la simulación, que lamentablemente, en esta oportunidad, se encuentra aún más ausente que en Black Flag. Aún así, las 15 horas de la campaña single player se presentan con una buena narrativa, complementada por casi 60 horas de juego entre toda la gama de objetivos secundarios, misiones cooperativas y collecionables.

No hace falta mencionar que la historia -sobre todo en esta saga- y la jugabilidad son aspectos fundamentales en todo juego, pero hay que reconocer que Assassin’s Creed Unity es lo mejor que se ha visto en materia gráfica hasta la fecha -sobre todo en PC.

A pesar de que no muchos supieron apreciar el primer Assassin’s Creed en su momento, Unity me hizo experimentar ese mismo nivel de inmersión y realismo que uno sentía con Altair durante su cruzada en la Edad Media. Assassin’s Creed Unity podrá no ser el juego del año ni el mejor Assassin’s Creed en cuanto a historia, pero definitivamente y sin duda alguna es lo que yo considero la primera y real experiencia next-gen.

Assassin's Creed Unity - Review
Historia50%
Gameplay75%
Gráficos100%
Música y sonidos90%
Multiplayer85%
Lo bueno:
  • Alto nivel de personalización y mejoras en el parkour y el combate
  • Graficamente es lo mejor que se ha visto hasta la fecha
  • Las misiones cooperativas y los Helix Rifts
Lo malo:
  • Historia floja y predecible
  • Severos problemas de rendimiento y bugs en CPUs de gama media y VGAs con menos de 4GB de VRAM
  • A pesar de los nuevos cambios, no hay mucha innnovación en cuanto a la jugabilidad
80%Nota Final
Puntaje De Lectores: (50 Votos)
61%