A menos de un año del lanzamiento en consolas, y condimentado de gran sorpresa, Konami lanza Metal Gear Rising: Revengeance en PC, con una alta expectativa en cuanto a la calidad del port -ya que los productores aseguraron que valía la pena esperar- y muchas ganas de parte del público, debido a que este Metal Gear protagonizado por Raiden presenta un género muy poco explotado en PC, y es el primer juego de Platinum Games en ser lanzado para la plataforma.

Cualquiera que se haya tomado 5 minutos para ver un video de Rising: Revengeance en YouTube se da cuenta que es un juego totalmente desprendido del stealth estratégico de la serie principal de Kojima. Este es un hack n slash al mejor estilo Devil May Cry, con algunas particularidades que demuestran el nivel de obsesión por el detalle que maneja Platinum.

La aventura de Raiden nos mete en un mundo cyberpunk extremadamente bélico, donde abundan los cybersoldados y los terroristas. Nuestro personaje evoluciona rápidamente de ser un cyborg guardia de seguridad a ser una imparable máquina de matar, que al estar dedicado al combate con armas blancas de altísimo poder, parece convertirse en una gigante multiprocesadora de lacayos enemigos.

Platinum le imprime un tono de parodia a este spin-off, y nos mete en una montaña rusa imparable de acción over-the-top que no da respiro. Todo es exagerado y brutal, en el buen sentido. Hay que aceptar a la propuesta como lo que es y dejarse llevar por la acción.

Raiden está equipado con su particular katana y podrá contar con algunas armas secundarias heredadas de algunos bosses. Cada una de estas armas especiales modificará levemente el resultado de los combos y abrirá las posibilidades de gameplay para distintos enemigos. A los ataques directos se les suman el parry, el cual deberemos dominar para poder derrotar a varios enemigos; el uso de armas accesorias como rocket launchers y granadas; y finalmente el Zan-Datsu, que nos permite ralentizar el tiempo y cortar a nuestros enemigos en pedazos, gracias al movimiento libre de nuestra espada, y tomar su núcleo para recuperar energías. Es lo que nos habían mostrado en demos técnicas por el año 2011, donde Raiden se cargaba a unas sandías para cortarlas en cientos de pedazos.

A través del recorrido de las misiones, los combates se darán de forma modular, como es tradición en los juegos japoneses. Atravesamos un largo camino hasta el próximo módulo, se cierra el entorno, y no se volverá a abrir hasta que logremos derrotar a todos los enemigos. Arrancaremos enfrentándonos a simples soldados sin mucha lógica que se tirarán de cabeza sobre nuestras espadas, y a medida que avanzamos, nos iremos encontrando con desafíos mayores, enemigos que requieren de estrategias especiales y bosses que nos harán luchar durante largos minutos hasta lograr abatir sus puntos débiles, para terminar destrozándolos. La variedad está dosificada de una manera muy pensada para evitar generar una experiencia repetitiva. Por momentos son los débiles soldados, por otros son modelos de robots que anteriormente oficiaron de bosses y ahora son meros obstáculos para llegar a un boss mayor.

Lamentablemente, y a pesar del esfuerzo de Platinum por adaptar los controles al mouse y teclado, es muy difícil embocar un Zan-Datsu con la aceleración del mouse, así que es muy recomendable utilizar un gamepad para no arruinar la experiencia.

Gráficamente se encuentra por debajo del standard actual en juegos de PC, pero el arte y la cantidad de efectos en todo el entorno logran una experiencia por demás agradable. Sobre todo cuando no baja en ningún momento de los 60fps (salvo cuando exageramos el Zan-Datsu). En todo momento destellan partículas y vuelan pedazos de cyborg en toda la pantalla, acompañados de un excelente motion blur para agregarle dramatismo a los combates.

En este aspecto es donde se encuentra el punto más flojo del port. A pesar de darnos la posibilidad de aumentar el Zan-Geki (la cantidad de cortes que se pueden hacer por objeto) y el Zan-Time (la cantidad de tiempo que permanecen los cortes en pantalla), lo cual logra un efecto muy superior al de consolas, el juego limita cosas como la resolución, que no nos deja elegir nada superior a 1080p, y no soporta resoluciones en 16:10, escalando cualquier resolución menor a la que encaje en las nativas de nuestros monitores. Sólo tenemos 4:3 y 16:9 (1920×1080, 1366×768, 1280×720, 1680×1050, 1024×768, 800×600) lo que indica que el estudio no se ha dedicado demasiado a liberar el producto de sus raíces consoleras para adecuarse a la plataforma de la Master Race. De hecho, no hay una sola textura o modelo modificado con respecto a la versión original, así que no se trato de más que un simple drag-and-drop hacia la nueva build.

Otro de los problemas es la caída de cuadros por segundo en cuanto el Zan-Datsu se pone demasiado denso de partes. No se entiende muy bien a qué se debe. Seguramente serán problemas de limitación del engine, ya que el juego escala muy bien hasta procesadores dual core y no exige demasiado a las placas gráficas. No hay manera de evitar semejante caída, ni aún superando los ridículos requerimientos mínimos y recomendados que se han publicado.

El apartado sonoro tiene sus altibajos. Por momentos, las voces parecen de doblajes americanos para películas de anime, y no cuadran demasiado con las escenas, pero los sonidos de entorno y la espectacular banda sonora que acompaña a los combates de una manera excepcional, salvan al conjunto. La música pochoclera metalera es una inyección de adrenalina que nos convierte en máquinas de matar y nos incita a seguir luchando, porque no hay nada más gratificante que voltear a un mecha de 10 metros de altura con nuestra katana, para finalizarlo cortándolo al medio, al compás de guitarras distorsionadas.

Metal Gear Rising: Revengeance es un gran juego que no defrauda en ningún momento y no hay que tomárselo demasiado seriamente si sos fanático de la franquicia. Es pochoclero por donde se lo mire, rozando en lo absurdo y lleno de diálogos trillados. Se parodia a si mismo como sólo Platinum Games sabe hacer en sus juegos y es muy gratificante la experiencia en general. Además del juego base, este paquete es una especie de edición definitiva, ya que incluye los tres DLCs (Blade Wolf, Jetstream y las VR Missions) sumados a todos los trajes que se le pueden modificar a Raiden (White Armor, Inferno Armor, Commando Armor, MGS4 body, y Cyborg Ninja), así que la relación costo/beneficio, por tratarse de un port adecuado a un valor de 30 dólares, es por demás justa.

El resultado final es tan apreciable que en los foros de NeoGAF han desplegado una iniciativa para lograr que SEGA publique los demás juegos de Platinum en PC, y personalmente, no puedo estar más de acuerdo. Bienvenidos sean los juegos de esta calidad.

Metal Gear Rising: Revengeance - Review
Gameplay90%
Gráficos75%
Sonidos80%
Historia85%
83%Nota Final