Desde el momento del anuncio se sabía que las cosas no iban a ser exactamente iguales que antes. El estudio desarrollador no era Rocksteady, sino que se lo pasaron a Warner Bros. Montreal; el cast no iba a ser el mismo, sufriendo de la ausencia de dos grandes actores legendarios de cada iteración audiovisual de estos comics: Faltaron Mark Hamill como Joker y Kevin Conroy como Batman; y hasta el genial escritor de los dos primeros juegos, Paul Dini, que -a mi manera de verlo- había hecho un trabajo realmente espectacular para hilvanar la historia central con el resto de las sidequest, estaba ausente.

Y no es que todos los nuevos integrantes de este proyecto fallen en sus trabajos y no sirvan para lograr un producto decente. De hecho, Joker es interpretado nada menos que por Troy Baker, la estrella vocal del momento, con protagónicos en Bioshock Infinite y The Last of Us, y el escritor es el mismo que ayudó a crear las bases de Assassin’s Creed, Corey May, actual encargado del proyecto Alice para Ubisoft, donde un grupo de especialistas son los “diseñadores” de las historias de sus más grandes franquicias.

El problema no es la calidad, sino que se nota demasiado la falta de horas de vuelo con respecto al universo del Hombre Murcielago. A los que se encargan de ponerle voz a los personajes, se les nota la falta de familiaridad, y dejan en mayor evidencia el excelente trabajo que hace el plantel estable de actores. Al escritor se le nota que no es escritor de comics, sino de videojuegos, y resuelve situaciones sin realmente encontrar maneras interesantes de hacerlo.

Para empezar, el más grave problema de esta historia, es el total desvío de la premisa, para terminar contando algo que no tiene mucho que ver con los trailers, o los wallpapers, o las campañas publicitarias. Batman: Arkham Origins levemente se trata de un origen de algo, y ese algo no es el asilo Arkham, ni la familia. Arkham no se menciona en ningun momento.

Sumado a ese primer desvío, nos encontraremos con que la historia tampoco se va a tratar de como Black Mask reúne a un grupo de villanos para obtener la cabeza de nuestro disfrazado Bruce Wayne, con una recompensa de 50 millones de dólares, sino que es simplemente una introducción a una historia totalmente distinta. Más similar a la historia de The Killing Joke.

En realidad, incluye pedazos de dos historias, que sirven de introducción para quien quiera empezar a leer comics. Una parte es de Batman: Year One, donde Gordon y Batman se cruzan por primera vez y resuelven empezar a trabajar juntos en una Gotham llena de policía corrupta. La otra parte está levemente inspirada en The Killing Joke, donde el cruce entre Batman y Joker desparrama un sinfin de dilemas psicológicos de ambos personajes. Hay una escena en particular, asociada con el origen de Joker, que está muy bien lograda y hubiera sido mucho más interesante en otro tipo de contexto.

Hay cosas que están muy bien ejecutadas, pero la insoportable repetición de combates sin sentido, el pobre diseño de mapas, y el terrible recorrido entre locación y locación -que nos obliga a usar el grapple jump todo el tiempo-, hacen que la experiencia se derrumbe la mayor parte de la campaña.

Todo el tiempo da la sensación que Arkham Origins es un mod de Arkham City, sólo que con un mapa exageradamente grande. El combate, por ejemplo, es exactamente igual a lo que venimos haciendo hace años, sin haberle prestado un poco de atención a las mejoras incluídas en titulos como Sleeping Dogs o Remember Me. Batman es capaz de saltar 20 metros de distancia entre enemigo y enemigo, solo para dar un golpe y volver a danzar como si se tratara de una obra de teatro.

La única inclusión interesante de gameplay es el sistema de reconstrucción de escenas del crimen que, paradojicamente, funciona de una manera similar a la navegación de recuerdos en Remember Me. Y decir similar es una formalidad, porque sufre exactamente del mismo problema: Se juega solo. No hacemos más que scannear la escena que el juego empieza a mostrarnos gigantes triángulos rojos para decirnos como ir resolviéndola. Una vez más, los desarrolladores nos subestiman demasiado.

Y lo mencionado anteriormente con respecto a la sensación de ser un mod, se profundiza aún más con la presencia de innumerables bugs y glitches en cada centimetro del mapa. Hay más clipping que nieve. Los enemigos se quedan trabados con los objetos, o cuando mueren, quedan en posiciones extrañas, atravesando paredes. Hasta hay momentos donde no reaccionan a nuestra presencia. Nuestro personaje se puede quedar trabado en puertas a medio cerrar y hubo -antes de que salgan los parches- lugares a donde no se podía llegar, debido a un problema con los modelos, que no permitian a Batman seguir avanzando. Realmente, no se podía progresar en la historia debido a la cantidad de fallas que se podían encontrar en todos lados.

Por suerte, hay un lugar donde el juego se deja apreciar. Gráficamente nos encontramos con uno de los juegos con Unreal Engine 3 que mejor se ve. El estilo noire acompaña muy bien a la ambientación, aunque por momentos, cuando la iluminación es muy alta, se desparrama todo el arte para terminar viéndose como cualquier juego. Hay lugares donde sobresale de una manera impresionante, como la Baticueva o en el banco, y otros donde cae en la misma estética de los anteriores Arkham.

Aprovecha unas cuantas tecnologías interesantes, sobre todo para los usuarios de placas de video nVIDIA. El antialiasing temporal (TXAA) es la estrella del show, entregando unas líneas muy definidas y suavizando la imágen general para entregar un efecto de render. También están muy aprovechados los efectos APEX de Physx, y en lugares donde hay nieve, la Tessellation brinda un realismo inigualable. Pero quiero hacer hincapié en el TXAA que realmente hace la diferencia. El golpe a la performance es mínimo, comparado con el multisampling (MSAA). Las imágenes resultan mucho más voluminosas y se sienten más detalladas.

Lamentablemente, si había una luz de esperanza, Warner Bros. Montreal se encargó de terminar de opacarla incluyendo un modo multijugador.

El multiplayer parece destinado al fracaso desde el momento en que le asignan la tarea de desarrollo a un estudio que se dedica específicamente a ese propósito pero nunca termina de tener éxito con ninguno de sus juegos. Splash Damage lo intenta siempre, pero falla. En este caso, la premisa es interesante: Dos grupos de maleantes enfrentados, mientras dos superheroes se los van cargando a traves de la partida. El problema es que es un rejuntado de cosas. Por un lado, los superheroes mantienen los controles de Batman durante la campaña, pero los grupos enfrentados son una imitación de un Gears of War -con todo lo malo que eso puede implicar- y unas armas que parecen de juguete, forzándonos a tratar de entender si le estamos pegando a algo o le erramos a todo lo que se mueve. La dinámica es similar a las escenas predator de la campaña: Un mapa muy cerrado, lleno de recovecos, donde unos cazan y otros se defienden, y a la vez se enfrentan con un grupo de iguales características.

CONCLUSION

Batman: Arkham Origins es olvidable por donde se lo mire. El punto más alto que se le puede encontrar, es cuando hace de showcase de las tecnologías gráficas que sabe utilizar. Por momentos se ve extremadamente bien, pero el constante salto con el grapple hook, las repetidas peleas con enemigos repetidos, y la cantidad enorme de fallas que hacen a la experiencia una bola de frustración, hacen todo lo posible por boicotear lo que de otra manera sería un juego poco mejor que mediocre.

Batman: Arkham Origins - Review
Gráficos80%
Historia60%
Gameplay70%
Multiplayer50%
Lo Mejor
  • El diseño de la estética general
  • Gran aprovechamiento de Physx y TXAA
Lo Peor
  • La historia
  • Pocas intenciones de innovar
  • Frecuentes bugs y glitches
60%Nota Final